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Alcohólicos Anónimos ofrece reuniones en español

por EFE (editor@lamegamedia.com)


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Muchas bebidas alcohólicas son parte integral de la cultura popular; algunas personas degustan una copa de vino durante la cena, otras toman una cerveza al culminar la jornada laboral, y su consumo es común en diferentes tipos de celebraciones. No obstante, el uso desmesurado y excesivo puede llevar al alcoholismo. 

A pesar de que es una sustancia regulada gubernamentalmente y su distribución en Pensilvania está controlada por el estado, la abundancia de bares y licorerías facilitan su accesibilidad prácticamente de forma ilimitada. 

Como consecuencia, si la persona no cuenta con un sentido claro de moderación o un sistema de apoyo, queda totalmente expuesta y vulnerable al abuso de bebidas embriagantes.   

Si usted piensa o reconoce que el consumo de alcohol está afectando su vida negativamente, Alcohólicos Anónimos puede ayudarle.  

Todos los martes, a partir de las 8 p.m., un grupo de alcohólicos se reúne en el 1915 de la avenida Broadway en South Hills con el objetivo de platicar, apoyarse y buscar soluciones para sobreponerse a la dependencia de la bebida.

Son muchos los grupos de Alcohólicos Anónimos en la ciudad, pero lo particular de este es que se sostiene en nuestro idioma, el español. Bajo el título “Lenguaje del Corazón”, se enfoca en servir a la comunidad hispana de Pittsburgh, desde una perspectiva centrada en la cultura latina.

La Mega Nota entrevistó a Esteban J –seudónimo que utiliza para mantener su confidencialidad– organizador y moderador de “Lenguaje del Corazón”, quien explicó que el grupo no tiene afiliaciones políticas ni religiosas, y que su participación se lleva a cabo de forma anónima. 

Los asistentes generalmente utilizan solo su primer nombre (o apodo) acompañado por la primera letra de su apellido. 

El grupo –dijo Esteban J– nació como una iniciativa impulsada por Casa San José. Las sesiones son totalmente inclusivas y proveen un ambiente seguro para mujeres y personas no binarias. 

“El grupo ya existía en el pasado, pero a causa de la pandemia [de covid] dejó de reunirse. Yo servía de voluntario en Casa San José, y tras una conversación con la hermana Janice, ella sugirió que fuese yo quien tomara la reorganización de las sesiones”. 

El programa actualmente cuenta con materiales informativos completamente en español para el uso de los participantes.

“Soy alcohólico, y he estado sobrio por 35 años. Trabajé por mucho tiempo como taxista, y en ocasiones recogía a personas hispanas que estaban ebrias, y les llevaba a casa. Cuando esto sucedía, pensaba como en Cleveland, Nueva York o Filadelfia, existe el recurso de Alcohólicos Anónimos en español, y lamentaba que en Pittsburgh no existiera uno”, recordó Esteban.

“El primer paso y el más importante es reconocer por cuenta propia que el alcohol está causando problemas. Consejeros y médicos pueden alertar a la persona de que tiene un problema con la bebida, pero no es hasta que nosotros mismos aceptamos esa realidad, que podemos sacar provecho a recursos de apoyo”, aclaró.

“Si quieres seguir bebiendo, es asunto suyo. Si quieres dejar de beber, es asunto nuestro”, puntualizó. 

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